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martes, 2 de septiembre de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
Las uvas y la salud
La
uva constituye uno de los tres pilares de la denominada "tríada mediterránea" y, por lo
tanto, es un alimento básico de la dieta mediterránea conjuntamente con el
trigo y el aceite de oliva. Y es que su cultivo se remonta a la antigüedad,
unos tres mil años antes de Cristo, y fue posteriormente fomentado en la
Península Ibérica, principalmente por los romanos.
Existen
más de tres mil variedades de uvas que se pueden dividir en dos grandes grupos.
En primer lugar, tenemos las uvas de mesa que se consumen frescas o desecadas y
que son más grandes, carnosas, y con diferentes colores: amarillas, verdes,
granates o violetas. Por otro lado, están las uvas viníferas, que son en
general más ácidas que las uvas de mesa.
Las
uvas frescas de temporada encuentran su mejor momento tanto en los meses de
otoño como a principio de invierno y su sabor depende no solo de la variedad
sino del tipo de suelo donde se cultiva.
Texto
completo en:
miércoles, 9 de abril de 2014
Las enfermedades cardiovasculares: Una epidemia en curso
Las
enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de
mortalidad alrededor del mundo, con una contribución del 36% al total de las
muertes a nivel global, con más de diez y siete millones de defunciones por
esta causa.
Se
estima que este grupo de patologías continuará siendo una
de las primeras causas de muerte a nivel mundial en el año 2020, generando
el 36% de las muertes en la población mundial, según estimaciones de
la OMS.
Se
entiende como factores de riesgo cardiovasculares a cambios fisiológicos y
hábitos que se han adquirido a lo largo de la vida y que generan alteraciones
en el organismo predisponiendo la aparición de enfermedades cardiovasculares en
la población.
Se
considera que estas enfermedades irán aumentando en más del 60% en América
latina en el período comprendido entre el año 2000 y el 2020, si no se toman
medidas preventivas individuales y acciones de salud pública de forma urgente.
De
allí la posibilidad de trabajar en la promoción de estilos de vida saludables,
prevención de hábitos no saludables, fortalecimiento de la actividad física y
manejo de los factores psicosociales de riesgo.
martes, 8 de abril de 2014
Autocuidado en la persona mayor
El instinto de conservación es uno de los instintos más fuertes del
hombre. El autocuidado se fundamenta en esta condición innata de los seres
vivos, sin embargo, las acciones desarrolladas en forma consciente con el
objetivo de cuidar la salud requieren del aprendizaje.
En esa línea, el autocuidado se enmarca en la cultura, estando
determinado por los hábitos, las costumbres, las creencias, las tradiciones,
las costumbres, las creencias y los
comportamientos habituales de la persona, la familia y la comunidad a la que
pertenecen, así como las acciones y prácticas positivas de salud en torno a la
adopción de estilos de vida saludables.
El concepto de autocuidado data de miles de años, en el año 44 A.C, en
el "Diálogo sobre la Vejez", Cicerón hace referencia a la importancia
del estilo de vida y la responsabilidad de cada individuo, aún en la vejez.
A través del tiempo, la preocupación por la salud y el autocuidado, ha
tenido diferentes enfoques, derivadas de los modelos de salud predominantes,
representando hoy en día una estrategia privilegiada por las instancias que
establecen los lineamientos y la normativa que enmarcan la prestación de servicios
de salud.
A partir de lo anterior, en los últimos años se han adoptado algunas
alternativas al respecto:
1. Promover la responsabilidad del individuo en el cuidado de su estado
de salud.
2. Integrar a la familia y a la comunidad en el cuidado de la salud
personal.
3. Priorizar en las políticas públicas las acciones de promoción de la
salud y prevención de la enfermedad.
4. Comprometer a los profesionales de la salud en el desarrollo de
actividades de fomento de la salud.
lunes, 7 de abril de 2014
Dieta saludable en la persona mayor
Fuente:
Hipertensión Arterial: Un enfoque de ciclo vital.
Capítulo Hipertensión Arterial en el Adulto Mayor
Juan Carlos Morales - Ruiz
Algunas recomendaciones para garantizar una dieta saludable incluyen:
§ Consumir lácteos descremados,
los cuales mantienen las propiedades alimenticias de la leche pero, al tener
cantidades muy pequeñas de crema, no provocan aumento del colesterol.
§ Privilegiar el consumo de margarina
(de origen vegetal) sobre el de manteca (de origen animal) y el de aceites
vegetales (soya, girasol, canola).
§ Limitar el consumo de yema de huevo, rica en colesterol, especialmente en
presencia de factores de riesgo cardiovascular y metabólico.
§ Restringir el consumo de carne roja a dos veces por semana, incluyendo
carne magra que contiene menos grasa saturada y colesterol.
§ Evitar el consumo de la piel del pollo y la grasa visible acumulada en
algunas de las partes del mismo.
§ Incrementar el consumo de pescado de mar, el cual contiene menos grasa que
el pescado de río.
§ Disminuir o eliminar de la dieta los embutidos (salchichas, jamones,
mortadela, entre otros) que contienen cantidades elevadas de colesterol y sal.
§ Incrementar el consumo de vegetales, incluyendo legumbres (soja, garbanzos, porotos, habas, lentejas, arvejas),
fuente excelente de proteínas y verduras de hoja (lechuga, espinaca, berro,
acelga), fuente de fibra y vitaminas.
§ Aumentar el consumo de frutas, crudas o cocidas, preferiblemente con
cáscara, así como el de jugo o zumo de frutas, preparado al natural.
§ Moderar el consumo de dulces y harinas, conservando un aporte adecuado de
los mismos de acuerdo con la condición individual de salud. Evitar el uso
frecuente de gaseosas y bebidas carbonatadas artificiales.
§ Los condimentos naturales (albahaca, laurel, orégano, romero, perejil,
salvia, pimentón y otros) pueden ser consumidos sin inconveniente.
§ Reducir la cantidad de sal o utilizar sal con bajo contenido de sodio.
lunes, 27 de enero de 2014
Recomedaciones para conservar la memoria
Entre
las recomendaciones útiles para la conservación de la memoria a pesar del paso
del tiempo, se incluyen:
· Mantener
una dieta balanceada.
· Llevar
a cabo algún tipo de actividad física durante al menos 30 minutos tres o cuatro
veces por semana.
· Evitar
el consumo de tabaco.
· Evitar
y/o disminuir el consumo de alcohol.
· Reducir
el estrés.
· Realizar
algún tipo de actividad mental: memorización de información, lectura de
cualquier tipo de textos, resolución de crucigramas, participación en grupos
culturales.
· Dormir
entre seis y ocho horas diarias.
· Fomentar
el uso de la imaginación.
· Meditar
durante al menos quince minutos dos o tres veces por semana.
viernes, 24 de enero de 2014
Prevención de la Hipertensión: Disminuir la Sal
La disminución de la ingesta de
sal en la población es la intervención de salud pública más costo-efectiva para
reducir la hipertensión. La OPS/OMS recomienda consumir menos de 5 gramos de
sal - o 2.300 miligramos de sodio - al día, sin embargo, en las Américas el
consumo de sal es el doble: casi 11 gramos en la mayoría de los países.
Aunque en la preparación y al
comer las personas agregan sal a las comidas, una gran parte del consumo de
sodio proviene de los alimentos procesados, envasados y listos para consumir.
Evitar este tipo de alimento, y
privilegiar los naturales, frescos y los libres o bajos en sodio, es una de las
principales recomendaciones para reducir el impacto de la sal en el organismo.
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