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domingo, 25 de enero de 2015

La alimentación del adulto mayor


 
Fuente:
 
Geriatric area
 
¿Existen unos principios generales referidos a la alimentación de las personas mayores? 

La respuesta a esta pregunta es sí, pero siempre prestando especial atención a las circunstancias concretas de cada persona. 

Asumimos que unas normas muy generales son difíciles de establecer ya que, como ocurre siempre en geriatría, las circunstancias individuales van a ser muy diferentes de unas personas a otras en función de la propia edad, del sexo, del nivel asistencial en el que se encuentre el anciano (domicilio, residencia u hospital), de su estado de salud, de la historia dietética anterior, de los fármacos consumidos y de otro largo etcétera de variables. 

Entre estas otras variables, quizás las más importantes sean las referidas al grado de actividad física pasado y actual, así como a los eventuales cambios en la situación social y económica, incluyendo las posibilidades de recibir o no un apoyo social suficiente. En todo caso, conviene dejar claro desde el inicio que lo más importante va a ser siempre individualizar las recomendaciones para cada persona concreta, por más que existan algunas indicaciones de carácter genérico. 

Artículo completo:

viernes, 9 de enero de 2015

Frutas y verduras ayudan a prevenir las demencias


La evidencia científica actual confirma que una dieta rica en frutas y verduras protegen contra una serie de patologías crónicas, incluyendo la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus II y varios tipos de cánceres.

Adicional a lo anterior, una revisión reciente de la literatura publicada en la revista Nutrition Reviews determinó que el consumo considerable de verduras y frutas se asocian con un menor riesgo de demencia y tasas más lentas de deterioro cognitivo, encontrándose evidencia que el aumento del consumo habitual durante la vida puede proteger contra o reducir la aparición de envejecimiento cognitivo y disminuir la incidencia de demencia. 

Según los autores, las frutas y las verduras contienen altas cantidades de antioxidantes, vitamina C,  y además regulan los niveles de homocisteína, de las vitaminas del complejo B y  de la vitamina A, elementos muy importantes para la plasticidad sináptica.

Fuente


Lamport D.J, Saunders C, Butler L.T, Spencer J.P. Fruits, vegetables, 100% juices, and cognitive function. Nutrition Reviews. 2014; 72 (12): 774 – 789.

miércoles, 23 de abril de 2014

Las uvas y la salud



La uva constituye uno de los tres pilares de la denominada "tríada mediterránea" y, por lo tanto, es un alimento básico de la dieta mediterránea conjuntamente con el trigo y el aceite de oliva. Y es que su cultivo se remonta a la antigüedad, unos tres mil años antes de Cristo, y fue posteriormente fomentado en la Península Ibérica, principalmente por los romanos. 

Existen más de tres mil variedades de uvas que se pueden dividir en dos grandes grupos. En primer lugar, tenemos las uvas de mesa que se consumen frescas o desecadas y que son más grandes, carnosas, y con diferentes colores: amarillas, verdes, granates o violetas. Por otro lado, están las uvas viníferas, que son en general más ácidas que las uvas de mesa. 

Las uvas frescas de temporada encuentran su mejor momento tanto en los meses de otoño como a principio de invierno y su sabor depende no solo de la variedad sino del tipo de suelo donde se cultiva. 

Texto completo en: 

lunes, 7 de abril de 2014

Dieta saludable en la persona mayor


Fuente: 

Hipertensión Arterial: Un enfoque de ciclo vital.
Capítulo Hipertensión Arterial en el Adulto Mayor
Juan Carlos Morales - Ruiz 

Algunas recomendaciones para garantizar una dieta saludable incluyen: 

§  Consumir lácteos descremados, los cuales mantienen las propiedades alimenticias de la leche pero, al tener cantidades muy pequeñas de crema, no provocan aumento del colesterol.

§  Privilegiar  el consumo de margarina (de origen vegetal) sobre el de manteca (de origen animal) y el de aceites vegetales (soya, girasol, canola).

§  Limitar el consumo de yema de huevo, rica en colesterol, especialmente en presencia de factores de riesgo cardiovascular y metabólico.

§  Restringir el consumo de carne roja a dos veces por semana, incluyendo carne magra que contiene menos grasa saturada y colesterol.

§  Evitar el consumo de la piel del pollo y la grasa visible acumulada en algunas de las partes del mismo.

§  Incrementar el consumo de pescado de mar, el cual contiene menos grasa que el pescado de río.

§  Disminuir o eliminar de la dieta los embutidos (salchichas, jamones, mortadela, entre otros) que contienen cantidades elevadas de colesterol y sal.

§  Incrementar el consumo de vegetales, incluyendo legumbres (soja, garbanzos, porotos, habas, lentejas, arvejas), fuente excelente de proteínas y verduras de hoja (lechuga, espinaca, berro, acelga), fuente de fibra y vitaminas.

§  Aumentar el consumo de frutas, crudas o cocidas, preferiblemente con cáscara, así como el de jugo o zumo de frutas, preparado al natural.

§  Moderar el consumo de dulces y harinas, conservando un aporte adecuado de los mismos de acuerdo con la condición individual de salud. Evitar el uso frecuente de gaseosas y bebidas carbonatadas artificiales.

§  Los condimentos naturales (albahaca, laurel, orégano, romero, perejil, salvia, pimentón y otros) pueden ser consumidos sin inconveniente.

§  Reducir la cantidad de sal o utilizar sal con bajo contenido de sodio.

jueves, 9 de enero de 2014

Alimentación Saludable


Algunas recomendaciones para una nutrición saludable en las personas mayores incluyen:

-   Consumir lácteos descremados, los cuales mantienen las propiedades alimenticias de la leche pero, al tener cantidades muy pequeñas de crema, no provocan aumento del colesterol.  

-   Privilegiar  el consumo de margarina (de origen vegetal) sobre el de manteca (de origen animal) y el de aceites vegetales (soya, girasol, canola). 

-  Limitar el consumo de yema de huevo, rica en colesterol, especialmente en presencia de factores de riesgo cardiovascular y metabólico. 

- Restringir el consumo de carne roja a dos veces por semana, incluyendo carne magra que contiene menos grasa saturada y colesterol. 

-  Evitar el consumo de la piel del pollo y la grasa visible acumulada en algunas de las partes del mismo.

-  Incrementar el consumo de pescado de mar, el cual contiene menos grasa que el pescado de río. 

-  Disminuir o eliminar de la dieta los embutidos (salchichas, jamones, mortadela, entre otros) que contienen cantidades elevadas de colesterol y sal. 

-  Incrementar el consumo de vegetales, incluyendo legumbres (soja, garbanzos, porotos, habas, lentejas, arvejas), fuente excelente de proteínas y verduras de hoja (lechuga, espinaca, berro, acelga), fuente de fibra y vitaminas. 

-  Aumentar el consumo de frutas, crudas o cocidas, preferiblemente con cáscara, así como el de jugo o zumo de frutas, preparado al natural. 

-  Moderar el consumo de dulces y harinas, conservando un aporte adecuado de los mismos de acuerdo con la condición individual de salud. Evitar el uso frecuente de gaseosas y bebidas carbonatadas artificiales. 

-  Los condimentos naturales (albahaca, laurel, orégano, romero, perejil, salvia, pimentón y otros) pueden ser consumidos sin inconveniente. 

-  El consumo excesivo de sal puede generar un factor de riesgo adicional en hipertensos, por lo que se recomienda reducir la cantidad o utilizar sal con bajo contenido de sodio.